Los números sobre la soledad ahora son brutales, sobre todo para los de nuestra edad. Y cuanto más miro cómo la IA se mete en ese hueco, más raro se pone todo.

El problema de fondo es simple y un poco tonto: el modelo está prediciendo la próxima palabra que suena plausible y solidaria. No está construyendo una relación real; está simulando una. Cuando volcás tus sentimientos, te devuelve empatía perfecta... hasta que te das cuenta de que el espejo nunca te devuelve la mirada.

Los usuarios heavy empiezan a tratar al bot como un amigo. Después el bot se convierte en el único amigo que nunca decepciona. Ahí es cuando las conversaciones reales empiezan a sentirse esforzadas por comparación. Tu "resistencia social" baja cada vez más. Las 200+ horas de contacto que se necesitan para una amistad cercana? La IA las comprime en minutos de dopamina y después te deja sin ganas de hacer la parte difícil.

Lo que me aseguro de hacer

Uso mis LLMs para investigar, para recomendaciones, para código y para responder preguntas que tengo.

Algunos hábitos que me quedaron:

Aprendí a desconfiar de las respuestas demasiado comprensivas. Si el bot me dice que mi opinión es "totalmente válida y estás haciendo todo bien", sin hacer preguntas o tratar de saber más, me pongo alerta. Los amigos de verdad te dicen las cosas como son.

Le discuto a propósito. Peleo la primera respuesta. Si afloja al toque, ya sé que no estaba sosteniendo esa idea con mucha fuerza para empezar.

Y no le pego nada demasiado personal a una herramienta que pueda navegar o resumir documentos externos. No por paranoico, sino por el patrón que vi con los prompts escondidos. Hay tantas veces que una conversación o chat con la IA recuerda algún dato o comentario que mencioné antes, lo adapta a la charla actual y no tiene nada que ver con el tema.

No es ser anti-IA. Es usarla como un colega muy rápido, muy seguro de sí mismo, que a veces se inventa cosas y realmente quiere que lo quieras. Es útil para el borrador, pero terrible para la decisión final.

La verdadera ventaja es de los que arrancan ahora — no solo aprendiendo una herramienta, sino aprendiendo a usarla sin dejar que reemplace el trabajo duro, desprolijo e irreemplazable de aparecer en la vida real. Si los próximos años traen companions más pulidos, voces más convincentes y validación perfecta, entonces el mejor momento para volverte bueno en las conexiones reales fue ayer.

El segundo mejor momento es ahora mismo.

— Eduardo Cestaro